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sábado, 20 de septiembre de 2014

Miedo (o los bichitos de Etiopía)



A todos los que me habéis preguntado: "¿Y no tuviste miedo?", "¿Y no era peligroso?", os dedico este post.

He sentido miedo en el Parque Nacional de las Montañas Bale y en el Parque Natural de Nechisar. Las dos zonas con menor densidad de población que he visitado. Sólo allí, miedo.

Miedo a no gustarle a la manada de nyalas y que salieran corriendo.

Miedo a que el cebro contento dejase de estar contento, huyera de mí y guardara su alegría.

Miedo a que el capitán hiératico de nuestro barquito siguiera acercándose a la familia de hipopótamos (el animal más peligroso de África).

Miedo a que el cocodrilo se enfadara más de la cuenta.

Miedo a que el pescador que cohabita con los cocodrilos tenga un susto mientras espera a que pique un pez gato sentado en su precaria barca de troncos.

Miedo a no verlo, a perdérmelo.

Y pasado el miedo, disfrutado el momento, sentido esas miradas... ya no tuve más miedo en todo el viaje.

Puedes ver más fotos de animales aquí.

lunes, 10 de diciembre de 2012

CAMINO DE SANTIAGO, DE PAMPLONA A LOGROÑO

5 AL 9 DE DICIEMBRE DE 2012

El peregrino respeta el silencio del peregrino que camina pie con pie. De lo contrario, la Naturaleza se encarga de crear el silencio obligado, lanzando un viento que ensordece.

Si el peregrino decae, el peregrino se acerca por la espalda y le levanta la mochila, sonriendo, y sonríen los hombros. Si el peregrino que decae camina solo, la Naturaleza que vigila le manda un rayo de Sol y levanta su espíritu.

No hay soledad y hay la más absoluta soledad en el Camino.

domingo, 2 de diciembre de 2012

LO QUE NO PERTENECE. OCTUBRE 2012

PARQUE NATURAL DE REDES, ASTURIAS

Al otro lado del valle del Turón, tan conocido ya y tan trabajado con manos y pies, pateamos por el Parque Natural de Redes. Una breve ruta entre castaños (este año los paisanos también dicen que las castañas vienen malas y pequeñas)  y una recolecta, a lo largo de un río con nombre de aurora. Dos cerdos gigantes, un gran silencio, un cañón que invita a perderse, algunos sentimientos renovados por el frío húmedo... apretar el disparador.

De pronto, un gran muro púrpura con ventanas explotadas por árboles que, aunque no pertenecen, pugnan por salir. Trepando tras el muro, una estructura fantasmagórica de hierros y troncos, sobre una tierra de color púrpura, bañada por castañas gigantes esta vez.No pertenece, pero crece el silencio y brinca el corazón.

Al día siguiente, una niebla envuelve todo y no deja ver... o muestra quizás con más claridad que, lo que no pertenece,
no puede pertenecer.

ESTEPAS A CABALLO. JULIO 2012

INMEDIACIONES DEL SONG-KÖL. KYRGYZSTAN.
En Kochkor contratamos tras negociar un viaje de cuatro días a caballo. No sabíamos que, doce horas después, estaríamos sumergidos en la más pura y absoluta de las nadas y amando a los lomos de los bellos caballos que habrían de ayudarnos a superar barreras impensables de cuatro mil metros de altura.
Un rubio y un moreno, una pelirroja y un rubiales, Erlan nuestro guía, 16 años y alergia al polvo.
Seis horas a lomos de los caballos y atrás íbamos dejando últimos y mínimos y moribundos restos de vida humana. De pronto, Erlan, cuando nuestras columnas apenas se sustentaban ya sobre las sillas, grita: Yurt! Y allí, al fondo del inmenso valle, aparecen las dos yurtas, emanando un humo blanco y denso que promete calor, que promete té y comida caliente.
Una familia alegre que parece haber nacido de las aguas del manantial que suena al fondo nos recibe, juega, ríe, curiosea. Una de las niñas, sentada en mis piernas, mete su dedito en mi ojo azul y pregunta sin preguntar: ¿por qué?, ¿a qué has venido?
De nuevo no sabemos la respuesta... y sí la sabemos.
Dormimos apiñados con más pastores y abrigados bajo la lluvia incesante, en la yurta mejor decorada. La familia duerme aún más apiñada, todos pegaditos, en la otra yurta, la menos linda pero la que sirve de cocina, de la que emana el humo que prometía y no defraudó.
A la mañana siguiente, los caballos nos esperan. Dejamos atrás este "por qué", esta bella familia. Erlan sigue siendo nuestro guía hasta las siguientes paradas, hoy se ríe y confía porque anoche nos enseñó los videojuegos de su móvil y nos reímos con él.
Cuando un águila de las que me gusta soñar cruza mi cielo imaginario y le pregunto: "What's that?", Erlan me contesta "A duck". Pero no, yo sé que es un águila...

Más fotos del viaje en: http://www.flickr.com/photos/gabbibbi/

LOS VIAJES ESPIRITUALES. FEBRERO 2012.

ALPEDRETE-CERCEDILLA-BOLA DEL MUNDO-PUERTO DE NAVACERRADA.

El 25 de febrero dancé taichi en Alpedrete, me dejé llevar por un alma quizá ancestral
que me habitó en aquel momento y me guió en los pasos que mi cuerpo no conocía.
Mi gran amigo JM me condujo después al inicio de un gran viaje espiritual que duró seis
horas. Caminé sin un plano pero sí con un objetivo, terminé perdiendo el objetivo y dejando que el plano
se redibujara solo, ajeno a senderos y caminos. Mis pies me enfrentaron a una lengua de nieve de 2 kilómetros
envuelta en la soledad y el silencio absolutos. El sol se ponía, mis piernas se hundían enteras en la nieve.
No tuve miedo, tuve certeza, tuve cansancio pero tuve seguridad.
Y llegué, llegué a la Bola del Mundo. Arriba el viento helador (...y más cosas) me arrancaron lágrimas.
Me deslicé cuesta abajo por la rampa que, meses después, visitaría plagada de ciclistas profesionales y no. Al llegar
al punto donde debía comenzar el final del viaje, sólo pude hacer autoestop para volver a casa.
La chica que me recogió también había hecho aquel día un viaje espiritual, bien distinto pero sobre la misma montaña.
Nos dimos los teléfonos pero no hemos vuelto a cruzarnos... ¿o quizá sí?

LAS MÉDULAS ESPINALES.MARZO 2012

YERES, PARQUE NATURAL LÁS MÉDULAS, PONFERRADA, PUEBLA DE SANABRIA, LAGO DE SANABRIA.

En la médula espinal el impulso de la ilusión del regalo meditado para sorprender.
Tras el viaje, una María y un Miguel sonrientes e incansables esperan con una tonelada de albóndigas de conejo... No digo que soy vegetariana, por cortesía.
En la médula espinal, el miedo de haberme quedado sola en el pueblo abandonado que alcanzamos tras muchas horas caminando, la reverberación de mi propia voz gritando un nombre y recibiendo mi propio eco enmedio de la nada.
Al llegar al calor, María y Miguel se comen nuestros langostinos y se beben nuestro vino. Me río mucho de lo inesperado.
En la médula espinal, el nerviosismo de haber planteado alcanzar un punto elevado y lejano en bicicleta. Nunca antes subí un puerto así... y tampoco tuve mucho éxito esta vez. En la médula después, el cansancio y la asunción de las limitaciones de una.
En la médula, sé que esto no es lo que debería estar sintiendo pero es lo que siento...
En la piel, el frío sol del Bierzo y el aire limpio.

(El domingo, María me cuenta que su hija es vegetariana y tampoco come albóndigas de conejo).


http://casaruralmiradordeyeres.jimdo.com/

jueves, 17 de noviembre de 2011

Asturias, Todos los Santos, 2011


Desde el acantilado, sentada entre la paz y el silencio del oleaje asturiano, dibujo el Cabo Peñas.
Me envuelve un denso aroma a frío, un aire gris y plomizo que amenaza una lluvia que sólo llegará cuando esté bajo techo.
Mi compañero de viaje está tumbado sobre la roca, vigilando pacientemente el proceso de mi dibujo de la mano y del alma.
Mientras me espera, se va fundiendo con las rocas y con las plantas.
Cuando vuelvo mis ojos hacia él después de ir y venir cientos de veces del papel al paisaje y del paisaje al papel, se ha fundido tanto con el suelo que me cuesta encontrarle, casi desapareció.

(Después, nos re-materializamos comiendo gambas y bebiendo sidra).


miércoles, 5 de octubre de 2011

YOSEMITE NATIONAL PARK 2



Stupidity.

Es en lo que más pienso durante este viaje. En las razones de la estupidez del ser humano.

Con una cascada de doscientos metros de altura atronándote los oídos, bajo una imponente puesta de sol tiñendo el cielo de colores inesperados, después de haberte pegado con la roca para llegar al punto más alto de una tremenda montaña, frente a la soledad de un desierto, a los pies de un árbol que podría albergar a tres familias, uno que sea mínimamente razonable debería perder toda su arrogancia. Debería asumir la insignificancia del ser humano, y aceptar que, de nuevo, nature doesn't wait for you.

Aquí en el Yosemite, mis pies desnudos se han conectado con toda la fuerza de la única verdad que existe y me he sentido absolutamente insignificante, totalmente prescindible... y completamente FELIZ.

YOSEMITE NATIONAL PARK 1


Uno de mis compañeros de viaje, Oliver, dice que está seguro de que los terremotos deben afectar mucho al estado de ánimo y al enfoque que los Californianos tienen de la vida. Porque lo que siempre pensaste que sería firme y fiable, tu sustento y lo único que existe, la Tierra, se sacude, y deja de ser fiable, sustento y firme.
En la cumbre del Lembert Dome, a 3.500 metros sobre el mar, el viento es tan fuerte que no oyes tu propia voz al hablar. Te empuja tan fuerte que, sin darte cuenta, te arrastra peligrosamente hacia el borde del bloque de granito.
Te podrías precipitar al vacío por la fuerza de la Naturaleza, tal y como los terremotos te roban el sustento.