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martes, 9 de julio de 2013

Marruecos Enésimo

(del 3 al 7 de julio de 2013, puesta de largo del bro juan)


Poco puedo escribir yo sobre Marruecos.

Porque de la tierra en la que te sientes en casa, lo que querrías compartir serían menos las palabras… y más los olores, los sonidos, las sonrisas, los saludos, los sudores, los silencios, las llamadas de los imames desde los minaretes. 

Querría condensar en diez líneas un millón de saludos, merhaba, hat said, makei mushkil, unas cuantas risas, canciones que sonaban por cada esquina del gran Khaled como siempre, el olor a humo de la bulliciosa Jemaa el Fna, ese aturdimiento que provoca el calor y te lleva a perderte por calles nunca antes pisadas. 

Quisiera poner las manos de Zhora sobre cada uno de vosotros y que os regalara un masaje en el hammam, simultáneo con tres chicas marroquíes más, y las sonrisas pícaras entre ellas al verme tan blanca y tan tatuada…

Quisiera que recorrierais esas polvorientas carreteras repletas de gente en las cunetas yendo quién sabe a dónde, recorridos donde el tiempo se estira como chicle en una lentitud absurda que alterna con adelantamientos casi suicidas por puertos imposibles en el Atlas o camino de la playa de Essaouira. 

Y compartir el regalo de ver a mi hermano sorprenderse, cerrarse, abrirse, cerrarse, abrirse… hasta al final querer perder el avión y, de hecho, casi lograrlo. Jaja. Partidas de cartas interminables en la mitad del día donde sólo se oyen las chicharras que buscan una sombra para cobijarse.

Otra vez, Hám-dulilá, Marruecos detiene el tiempo para mí y me hace tantos regalos que Ryanair no me permite traerlos en la mochila y he de desmaterializarlos e incorporarlos al alma. Y así me ocurre, que en el Souk el Kebir un vendedor feliz de no venderme nada, asevera que he de tener antepasados marroquíes… y eso creo pues en mi alma tres días después aún resuena Aláaaaa-k-sbar.

 

Hasta pronto, nechaufu membaat, imshá-Alá.

(las fotos en http://www.flickr.com/photos/gabbibbi/)

sábado, 29 de diciembre de 2012

YA ESTAMOS LLEGANDO A BERGAMO

BERGAMA, TURQUÍA
27 DICIEMBRE 2012

"Ya estamos llegando a Bergamo, Bergamo, Bergamo..." cantaba yo para mis adentros, y claro... no llegábamos nunca. Aprendiendo a viajar: paran mil veces en cada pueblo, charlan y se ríen y conducen pisando huevos o como en rally segun les dé, y doscientos kilometros duran cinco horas y es normal, y nadie se desespera.

Me sueltan en Bergama, al final de una calle eterna con mucho tráfico y una niebla que no sé si es niebla o humo... porque huele a humo, como en Ecceabat, pero a humo de madera.

En la pensión Gobi me recibe un encantador señor y un hermosote ciempiés en su techo. El sitio es acogedor. Negocio un cuarto para mí por 25 liras. En realidad, negocio toda la pensión sin saberlo. Estoy sola sola...

Salgo de paseo y es de noche ya, la calle esta animadísima, mucha gente en los cafes y kebab salonus, rincones acogedores donde me paro a que el obturador caiga, o a que pase un dolmus por delante de mi foto, o una señora turca... no tengo nada mas que hacer. Esperar a la foto... y respirar.

Y me apuesto un pide de queso a que la Basílica roja  y las tiendas de alfombras estan mucho más bonitas por la noche que por el dia.

(El señor de la pension Gobi tiene el despertador de la gallinita en su recepcion!!)

GALIPOLLI

ECEABAT, TURQUIA
26 DICIEMBRE 2012

He tenido mucha suerte, o mi olfato me ha orientado muy bien, he tardado menos que un gallo en cantar en saltar en un bus que me lleva allí. Son las 9:40. Abro "El tambor de hojalata" y entiendo por qué ayer me paré sorprendida antes un móvil hecho con muñequitos de palos anudados. Bruno, el enfermero del Oscar con tambor anciano, hace muñequitos con tiras de plastico que recoge compulsivamente por el sanatorio. El resultado para Oscar no es muy bueno... como el móvil de ayer. Pero es tierno.

Después de cuatro horas de viaje por un paisaje algo monotono, entro por una mínima lengua de tierra en la peninsula de Galipolli. Agua a los dos lados y tierra al fondo de los dos lados tambien, planos de montañas azuladas, pinos y bancos destartalados en los margenes de la carretera, raídas banderas de Turquía.

Ecceabat. El hotel Crowded House is a not so crawded place, una habitación para seis con baño para mí sola, y silencio sepulcral en los pasillos.

Ecceabat es como un resort de vacaciones en standby, donde las Pansyon estan cerradas y los turistas han dejado hueco a las gallinas, los perros, las ovejas y los sempiternos gatos, que se preguntan por qué no está esto lleno de turcos en bañador y flotador... si hace veinte grados y sol.

Una familia gitana me invita a su fiesta, que ocurrirá, entiendo por señas, en una hora. Hago fotos a los niños y hablo con ellos con los ojos, porque por las bocas no sale nada aprovechable.

Sigo deambulando, compro queso, veo el atardecer y escucho la música de la boda gitana y desenmaraño el laberinto de calles para regresar a donde ya estuve. Hay boda, hay hoguera, hay música, hay novia envuelta en tules bailando, hay una calle cortada por gente que ríe y celebra, hay cadenetas de bombillas de pared a pared, hay sillas de plastico y niños jugando al futbol con una botella, hay novio vestido de blanco bailando en el centro con los brazos en alto.
El Immam llama al rezo. Se para la música, hay silencio y conversaciones en bajito.
Termina el rezo.
Hay música y hay todo lo demás de nuevo.




Me ceno una sopa de tomate riquísima y un té con un dulce de tres bolas dulces con coco dulce que flotan y se bañan en un almíbar muy dulce. Abro mi libro y leo: "El hecho de que durante la elaboración no pare de tragar morcillas y lentejas recalentadas, confirma mi tesis segun la cual, sin distinción, TODOS LOS SOÑADORES CON TRAGONES". Gunter Grass dit, ¿quién soy yo para contradecirle?

DEAMBULANDO

USKUDAR Y BEYOGLU, ISTANBUL
25 DICIEMBRE 2012

Las 8 de la manhana, paseo por Sultanahmet hacia Eminonu, me dejo llevar hacia dentro de Sultan I Ahmed Turbesi y Yeni Cammi. Qué barbaridad de belleza...
Espero en el ferry para pasar a Uskudar, el lado asiético.

Me pierdo ya por las tranquilas y silenciosas calles de Üsküdar. Hace sol, hay flores, fruta, estudiantes y abuelitas mirando a sus nietos jugar a través de las vallas de los coles.
Dejándome arrastrar de tienda en tienda de antigüedades (me enamoro de un despertador Made in Shanghai  con una gallina que picotea el suelo a cada segundo), llego a la explanada del ferry a Karakoy. Mucha gente que espera viste de negro.
Arranca el ferry. Desde el agua veo todas las mezquitas que se quedaron en la orilla mientras yo me perdía por las callejuelas.

Desembarco en Beyoglu, Europa, otro mundo y turistas de nuevo. Subo a Taksim... encontraré el pasadizo del pescado que descubrio papá al final del Cicek Pasaji... pero antes me como unas lentejas y un cuscús con pepsi (¿por qué sólo bebo laturcias cuando viajo?) por tres euros rodeada de universitarios sobre manteles de cuadros.
Ahora tengo pilas, huyo de Istiklal Cadesi, un infierno consumista que me recuerda demasiado a Madrid, deambulando por sus paralelas y pasajes. Allí, putas, travestis, puestos de pescado, tiendas vintage, saunas gays, restaurantes de postureo para modernos, libros de segunda mano, galerías cubiertas pseudo renacentistas, parroquias católicas hechas antes de ayer, vendedores ambulantes... y por fin, el callejón de papá (Baba Cadesi, le bautizo).

Salgo de esta algarabía, está atardeciendo, corro colina abajo a cazar el sol poniéndose. Todo me lo tapa y corro corro sonriendo. Me tengo que parar a bailar un ratito porque un chico toca el banjo y otro la trompeta y estan tocando "Wie mir bist du Schoen". ¡Sol, espérame! Y bailo y vuelvo a correr...

Y me he perdido.

Es casi de noche, no me quedan pilas en la cámara. Estoy perdida en una maraña de callejuelas llenas de ferreterías, tiendas de aparejos de pesca y hombres. Es precioso, decadente, las boyas cuelgan por todas partes con sus colores lavados por el agua del Mármara. En cada esquina, una pequeña cocinita portatil de carbon y un pescador braseando sus azañas del día.
Me pierdo, me pierdo, me meto en una antigua madrasa tomada por los muelles, los tornillos, las redes de captura, una parra invasora y las palomas. Un vendedor bombea agua para mí en una fuente y me dice: "Antique".

Y de pronto me encuentro, estoy a los pies del puente donde se pesca, entre Beyoglu y Sultanahmet, entre las dos Europas. Bendito Sol, se ha marchado pero ha dejado a la luz rosa esperandome. Las baterías de la cámara resucitan brevemente... podré llevarme puesta esta felicidad, esta belleza.

lunes, 10 de diciembre de 2012

CAMINO DE SANTIAGO, DE PAMPLONA A LOGROÑO

5 AL 9 DE DICIEMBRE DE 2012

El peregrino respeta el silencio del peregrino que camina pie con pie. De lo contrario, la Naturaleza se encarga de crear el silencio obligado, lanzando un viento que ensordece.

Si el peregrino decae, el peregrino se acerca por la espalda y le levanta la mochila, sonriendo, y sonríen los hombros. Si el peregrino que decae camina solo, la Naturaleza que vigila le manda un rayo de Sol y levanta su espíritu.

No hay soledad y hay la más absoluta soledad en el Camino.

domingo, 2 de diciembre de 2012

LO QUE NO PERTENECE. OCTUBRE 2012

PARQUE NATURAL DE REDES, ASTURIAS

Al otro lado del valle del Turón, tan conocido ya y tan trabajado con manos y pies, pateamos por el Parque Natural de Redes. Una breve ruta entre castaños (este año los paisanos también dicen que las castañas vienen malas y pequeñas)  y una recolecta, a lo largo de un río con nombre de aurora. Dos cerdos gigantes, un gran silencio, un cañón que invita a perderse, algunos sentimientos renovados por el frío húmedo... apretar el disparador.

De pronto, un gran muro púrpura con ventanas explotadas por árboles que, aunque no pertenecen, pugnan por salir. Trepando tras el muro, una estructura fantasmagórica de hierros y troncos, sobre una tierra de color púrpura, bañada por castañas gigantes esta vez.No pertenece, pero crece el silencio y brinca el corazón.

Al día siguiente, una niebla envuelve todo y no deja ver... o muestra quizás con más claridad que, lo que no pertenece,
no puede pertenecer.

ESTEPAS A CABALLO. JULIO 2012

INMEDIACIONES DEL SONG-KÖL. KYRGYZSTAN.
En Kochkor contratamos tras negociar un viaje de cuatro días a caballo. No sabíamos que, doce horas después, estaríamos sumergidos en la más pura y absoluta de las nadas y amando a los lomos de los bellos caballos que habrían de ayudarnos a superar barreras impensables de cuatro mil metros de altura.
Un rubio y un moreno, una pelirroja y un rubiales, Erlan nuestro guía, 16 años y alergia al polvo.
Seis horas a lomos de los caballos y atrás íbamos dejando últimos y mínimos y moribundos restos de vida humana. De pronto, Erlan, cuando nuestras columnas apenas se sustentaban ya sobre las sillas, grita: Yurt! Y allí, al fondo del inmenso valle, aparecen las dos yurtas, emanando un humo blanco y denso que promete calor, que promete té y comida caliente.
Una familia alegre que parece haber nacido de las aguas del manantial que suena al fondo nos recibe, juega, ríe, curiosea. Una de las niñas, sentada en mis piernas, mete su dedito en mi ojo azul y pregunta sin preguntar: ¿por qué?, ¿a qué has venido?
De nuevo no sabemos la respuesta... y sí la sabemos.
Dormimos apiñados con más pastores y abrigados bajo la lluvia incesante, en la yurta mejor decorada. La familia duerme aún más apiñada, todos pegaditos, en la otra yurta, la menos linda pero la que sirve de cocina, de la que emana el humo que prometía y no defraudó.
A la mañana siguiente, los caballos nos esperan. Dejamos atrás este "por qué", esta bella familia. Erlan sigue siendo nuestro guía hasta las siguientes paradas, hoy se ríe y confía porque anoche nos enseñó los videojuegos de su móvil y nos reímos con él.
Cuando un águila de las que me gusta soñar cruza mi cielo imaginario y le pregunto: "What's that?", Erlan me contesta "A duck". Pero no, yo sé que es un águila...

Más fotos del viaje en: http://www.flickr.com/photos/gabbibbi/

POR EL PLACER DE VIAJAR. ABRIL 2012, SEMANA SANTA

PENICHE, ÓBIDOS, NAZARÉ, ERICEIRA

Plan C que surgió de varios planes B producto de frustrados planes A.
Plan C resultante en alegría diversa y exploraciones sacudidas por el viento brutal y las olas.
Muchas mujeres juntas en una casa, junto a los Súper Tubos, grandes expectativas nocturnas...seguidas de veladas
fulminantes.
Luchas mínimas, carreras matutinas por la playa, yoga al atardecer, chiringuitos despoblados, olas salpicadas de surferos expertos, sobrevolar una ciudad por su perímetro, descubrir callejuelas y bares encantadores, chuperretear  cuenquitos de chocolate llenos de guindas,la tarta de bolachas, redescubrir un destino de la infancia... y que al final del periplo, queden 4 de las 6 cervezas aún en la nevera. Se reparten en bolsas, se derrama una botella de anís, y cada una regresa a su casa.

lunes, 10 de octubre de 2011

Burning man

Burning man ( http://www.burningman.com/) es un evento anual en medio del desierto de Nevada en el que, durante diez días, artistas, músicos y más de sesenta mil locos y locas, construyen una macro ciudad inmensa e instantánea con materiales y elementos venidos de todas partes del mundo.
Dentro del enorme recinto, no existe el dinero. Todo se consigue intercambiando unas cosas por otras: arte, comida, drogas, un colchón para dormir, crema solar... Sólo hay que pagar por el hielo.
Al final de la semana, todas las construcciones etéreas, los enormes templos de reunión, esculturas, autobuses customizados etc se queman o se devuelven a sus lugares de origen, en una peregrinación excéntrica y descontextualizada por todas las carreteras de USA.

Un mes después de esta locura, se celebra una fiesta callejera durante el día en San Francisco, donde se originó el primer Burning Man. La fiesta se llama Decompression y es una ayudita para la gente que vivió esa semana en el desierto y está encontrando difícil reincorporarse a la vida real...
Disfrazada lo mejor que he podido, atravieso la puerta que me da paso a un nuevo, fresco y hedonista San Francisco, la puerta a la indulgencia. Una mujer de unos 60 años envuelta en flores de papel y con una sonrisa radiante se lanza sobre mí, me da un abrazo fortísimo y me dice: "Welcome home!!". A partir de este momento, cada persona con la que me cruzo me sonríe y me contagio de esta felicidad en cada instante.
Locura colectiva, reencuentros y gente con una creatividad arrebatadora deseosa de compartir sus ideas y su diversión desenfrenada. Las drogas corren de mano en mano, la música acompaña las danzas libres y personales de todos y cada uno de nosotros. El fuego está en todas partes. Hay niños y señoras mayores en pelotas. Hay gente guapa, fea, alta, gorda, baja, de aquí y de allá. Todos felices, natural o artificialmente, pero felices.
A las 12 de la noche todos se vuelven a casa en un orden estricto y en silencio, como siempre. Sonriendo y en silencio.

miércoles, 5 de octubre de 2011

YOSEMITE NATIONAL PARK 3


Not so stupid.

En un autobús con una superficie no mayor de cincuenta metros cuadrados, dieciocho personas de distintas edades y orígenes, han viajado durante cuatro días y cuatro noches a lo largo de millas y millas de imponentes paisajes.

Y han encontrado el modo de comunicarse, de convivir en un autobús, de construir una pequeña comunidad temporal, de quererse de algún modo, de ayudarse mutuamente, de caminar juntos hasta las cumbres desde los más profundos valles.

Puede ser que el ser humano, al fin y al cabo, no sea tan estúpido.